Un vídeo de marca para Nalila, una marca que se dirige a las familias afectadas por el TDAH. Todo el trabajo se centró en un eslogan de pocas palabras: el texto era corto, pero todo lo que la marca quiere transmitir tenía que caber en la voz.
Una sola línea de guion. Un eslogan que grabar. Unas pocas palabras, nada más. Dicho así parece sencillo. Pero cuanto más corto es el texto, menos tiempo tiene la voz para instalar una intención.
Toda la marca en unas pocas palabras. En el eslogan está la esencia misma de la marca. Hay que transmitir varias emociones a la vez, en muy pocas palabras y en muy poco tiempo. La elección de la voz se convierte entonces en la elección de la marca: es ella la que debe encarnar sus valores y su visión.
Hacer oír la confianza y la empatía. Confianza, serenidad, comprensión, empatía, apoyo. Nociones bastante abstractas sobre el papel a las que dimos una entonación, una profundidad, una voz.
Una voz de niño de verdad, incluso para un susurro. Al final se susurra el nombre de la marca como un secreto. Al principio dudamos: ¿voz adulta modulada o voz de niño? Probamos y comparamos. No creíamos que se fuera a notar la diferencia. Y sin embargo, incluso susurrada, la voz de niño real aportaba cierta espontaneidad y fragilidad. Esa fue la opción que elegimos.
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